¿Cómo he llegado aquí? ¿Cuándo fue que mi vida tomó este loco desvío y se convirtió en el gigantesco desastre que ahora veo cuando me miro en el espejo? Claro, todo había comenzado de manera tan simple. Una mirada, un caricia, un beso. Tu primer amor se supone que debe ser hermoso, ¿cierto? Y tal vez todavía lo sea. No lo sé. Todo lo que sé es que estoy de rodillas en el suelo asqueroso de este baño, en la sucia habitación de un motel en medio de la nada, limpiando la sangre de mi novio de los azulejos polvorientos. La piel de mis rodillas está en carne viva debido a mi metódica tarea mórbida. El escozor de las lágrimas quema mi visión y me siento como si estuviera a punto de seguirlo hasta el borde.
Limpiar, fregar, barrer. Eso es lo que estoy haciendo. Limpiando el torbellino de nuestra relación. Barriendo la ira, el dolor, el miedo. Fregando todo lejos mientras trato
de encontrar la manera de cómo reconstruirme a mí misma de nuevo.
Pero entonces recuerdo esos momentos difíciles de alcanzar. Las esquirlas diminutas de tiempo que me ayudan a reconocer que no todo fue malo. Porque lo amo.
Y él me ama, de la única manera que puede. Quizás mi único error fue no ver que no era
capaz de mantenerlo a salvo por mí misma.
Pero no soy de las que se rinden, o de las que olvidan. Por mucho que ellos quieran
que lo haga. Porque él había sido, en su momento, mi mundo. Mi enfoque, mi vida
entera. Y es duro pensar que ahora estoy sin eso. Y tal vez lo que tuvimos, esos pocos
meses felices, habían sido verdaderamente hermosos. Locos hermosos. O tal vez sólo
locos.
Quién sabe. Estaba asustada, cansada, sola, y había perdido esa parte vital de mi misma que una vez se había sentido entera y completa y ahora se siente triste y vacía.
Limpiar, fregar, barrer.
Los agujeros se cerrarían. Las costuras rasgadas se unirían. Pero yo nunca volvería
a ser la de antes. Antes de él. Mi loco amor hermoso.
¿Cómo seguir adelante cuando sientes que tu vida ha terminado? Maggie nunca pensó que vería a Clay otra vez. Así que intenta
rehacer su vida después que su corazón se ha roto en pedazos. Dejando todo atrás y siguiendo adelante, justo como Clay quería que hiciera.
Clay nunca dejó de pensar en Maggie. Ni siquiera después de separar sus vidas y dejarla atrás para conseguir la ayuda que necesitaba tan desesperadamente. Él está sanando… lentamente. Pero su corazón
todavía pertenece a la chica que intentó salvarlo.
Cuando una tragedia repentina pone a Maggie y a Clay frente a frente de nuevo, nada es lo mismo. Sin embargo, algunas cosas nunca cambian.
¿Puede la oscuridad que amenazaba con consumirlos transformarse en algo más, y finalmente, darles lo que siempre han querido? ¿Y pueden dos personas que lucharon tan duro para estar juntos, finalmente encontrar su felicidad? ¿O sus demonios y sus miedos los llevarán a separarse para siempre?
Lo que pasa con el amor, es que incluso cuando te destruye, tiene una manera de reparar lo que está roto. Y en las sombras, aún puedes ver la luz.


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